📵 ¿Y si estas vacaciones les quitamos el celular?

 📵 ¿Y si estas vacaciones les quitamos el celular?

En distintos países se está replanteando seriamente el papel que la tecnología y las redes sociales deben ocupar en la vida de niños y adolescentes.

Francia ha reforzado las restricciones al uso de celulares y ha avanzado en la protección de los menores frente a las redes sociales. España también impulsa nuevas medidas para limitar su acceso. Finlandia, por su parte, está restringiendo el uso de dispositivos en las aulas y recuperando el valor de los libros, los materiales impresos y las experiencias de aprendizaje alejadas de las pantallas.

Ante esta realidad, vale la pena hacernos una pregunta:

Si otros países están comenzando a poner límites, ¿por qué nosotros permitimos que nuestros hijos utilicen celulares y redes sociales sin dirección, sin límites y, muchas veces, sin acompañamiento?

No se trata de estar en contra de la tecnología.

Se trata de recordar que nuestros hijos necesitan mucho más que una pantalla.

Necesitan conversar, jugar, leer, construir, crear y también… aburrirse.

Porque muchas veces, cuando desaparece la pantalla, aparece la imaginación.

Facilítenles hojas, pinturas, colores, libros, bloques y materiales para crear. No necesitan estar permanentemente conectados para estar entretenidos. El aburrimiento puede ser el comienzo de una idea. Y una idea puede convertirse en creatividad.

Por eso, durante estas vacaciones, les proponemos algo que puede resultar incómodo, pero que quizá sea necesario: desconectemos radicalmente a nuestros hijos menores de 15 años de las redes sociales.

YouTube, TikTok, Instagram, WhatsApp y otras plataformas no tienen por qué ocupar cada momento de su día.

Permitámonos incomodarnos. Salgamos de nuestra zona de confort como padres y recuperemos el control sobre la educación de nuestros hijos.

No dejemos que un YouTuber, un TikToker o un algoritmo sean quienes, sin que nos demos cuenta, terminen formando sus ideas, sus hábitos, sus valores y su manera de entender el mundo.

Y con nuestros adolescentes, también debemos recuperar nuestra responsabilidad como padres.

Un teléfono no tiene por qué ser un regalo sin condiciones. Puede ser una herramienta que se presta y cuyo uso requiere responsabilidad.

Los padres deben poder establecer reglas claras y supervisar su uso. La privacidad es importante, pero la responsabilidad parental también lo es. La confianza no significa ausencia de límites ni de acompañamiento.

Nuestros hijos necesitan aprender a utilizar la tecnología.

Pero nosotros debemos asegurarnos de que la tecnología no termine utilizándolos a ellos.

🎨 Estas vacaciones, regalémosles algo que ninguna pantalla puede ofrecerles: tiempo para imaginar, crear y descubrir quiénes pueden ser cuando no están conectados. 

Les invito de corazón a que lo intentemos. Ustedes pueden, ustedes son los padres.

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